jueves, 9 de enero de 2014

El extraño y diminuto hombre amarillo


El extraño hombrecito amarillo se acerco directo hacia mi, sin poder reaccionar saco de su diminuto bolsillo, una diminuta caja que contenía un diminuto cascabel.
Le molesta si me lo como ?, pregunto
En absoluto, conteste
Sabe, hay gente que le molesta que coma cascabeles
No puedo comprender porque a la gente le molesta que un diminuto y extraño hombrecito amarillo coma cascabeles.
Tenia el cascabel en la mano derecha, de esta mano, paso a la izquierda, de la izquierda a la derecha y así sucesivamente durante mas de una hora, en cada salto de mano que daba el cascabel, este iba creciendo, hasta alcanzar dimensiones considerables.
No le cabra en su diminuta boca, le dije
Si me canta una canción lo conseguiré, pero tiene que ser una canción especial, no recuerda como cantaban los pájaros, yo les enseñe la canción que me tiene que cantar.
Recuerdo, antes de morirse los pájaros, que había uno que se llamaba Pedro, que cantaba muy bien, actualmente
solo los oigo cantar en viejas grabaciones
Intentare cantarle la canción, pero que canción?
Bien, no se preocupe, dijo, intente seguir mi voz y mis palabras

LA TORTUGA ME GUSTA PORQUE TIENE LA CONCHA DE ORO Y PLATA
LA TORTUGA ME GUSTA PORQUE TIENE LA CONCHA DE ORO Y PLATA
LA TORTUGA ME GUSTA PORQUE TIENE LA CONCHA DE PLATA Y ORO

No lo ha hecho mal del todo, intentelo solo esta vez Empece a cantar y el diminuto hombrecito amarillo abrió su diminuta boca y al compas de mi cancion, se iba comiendo el no-diminuto cascabel ¡Se lo esta comiendo! grite asombrado!
¡No hable y siga cantando! me dijo enfadado y no se distraiga, pues puedo atragantarme AGGG! TOFF! GEEEE! no presta atención, se ha equivocado y me estoy ahogando, al final es plata y oro, no tres veces oro y plata AGGGG! GUAJJJJ!
Me concentre y continue cantando
Su cabeza empezó a tomar medidas descomunales, una vez tragado todo, me miro y rio fuertemente, su gigantesca cabeza empezó a tambalearse, con las risotadas y el movimiento, empezó a sonar el cascabel al ritmo de la extraña canción. 
De repente recuerdo que tengo una cita con VEZ, de la empresa TAL VEZ, en la cual yo estuve colaborando con TAL directora de una revista dirigida al publico femenino, mi trabajo consistía en recorrer una serie de restaurantes y establecimientos gastronómicos, ella redactaba el texto y yo hacia las fotos, cinco paginas en total
Recuerdo cuando me la presentaron, estaba desayunando en el Hotel Shybuya, llevaba el cabello recogido por detrás y vestía un jersey de cachemira beis sobre una blusa blanca, había algo cautivador en el ademan fatigado con que untaba la mantequilla sobre las tostadas.
Lo siento, dije es muy agradable su compañía, pero tengo que dejarle, lo siento repetí, alejando.
¡No me abandone! grito, siga cantando, se arrepentirá!
Me fui alejando, el reía sin parar y no paro hasta verme llorar.
Tal vez hubiera sido mejor cantar.