sábado, 22 de enero de 2011

Enero interactivo en la playa


Ayer viernes llegue pronto a Llafranc, durante el trayecto Dean Martin cantaba para que no me durmiese, decidimos que solo cantaría cha cha chas, mambos y mucho swing, había tenido una mañana muy interesante y la noche anterior había dormido poco, Dino no me cantes baladas, empezó con Volare, That's Amore, Mambo Italiano continuando con un repertorio que parecía hecho para mi, terminando con Cha Cha Cha D’Amour.

En algunas canciones formábamos dúo, nos lo pasamos bien, al llegar me despedí de Dino y por la tarde Neil Young, Elvis Costello, Paquito Echevarria y Curtis Fuller antes de irme a la cama que fue pronto, quería madrugar.

Esta mañana me he levantado muy temprano mas de lo previsto, he salido al jardín para comprobar si hacia mucho frío y BRRRRR. Tac tac tac los dientes han estado 5 minutos bailando un zapateado en mi boca, vaya frío, desayuno y salgo dispuesto soportarlo.

Estoy en uno de mis puntos clave para apreciar bien la salida del sol, cuando veo una chica su piel es blanca como esta mañana de enero, ha madrugado como yo y ha salido a pasear, nos conocemos en verano coincidimos en varios lugares y terminamos cenando juntos, me dice que ha pasado mala noche, ha tenido problemas en el trabajo, hace una mar con mucho oleaje el sonido de las olas hace de banda sonora para la salida del sol.

Todo empezó un día que le contó un cuento chino a su jefe para no ir a trabajar, la miro detenidamente y la recuerdo, este verano la vi por primera vez con un chico en una cala tomándose un gazpacho, lo recuerdo porque como he dicho nos fuimos encontrando a lo largo del día, hasta jugamos al futbolín juntos y en la croasanteria de Llafranc pedimos unos helados, el suyo de pistacho le cayo al suelo, helado que mi perro aprovecho.
Al ir coincidiendo me preguntaron donde podrian cenar y fuimos juntos, pidieron una ensalada y sardinas.
Me comenta que Marc, l chico iba con ella, se ha ido a Australia a surfear y ella pensando en una historia que le contó, busca cada noche en el cielo estrellado un burro con alas de plata y a una estrella llamada Renata que bailaba salsa con un asteroide llamado Julián Rodríguez de Malta. Malvado, engreído, traidor y forajido, yo no creo en la astrología, pero la historia es bonita.
Sabia donde encontrarme, después de cenar y antes que se pusieran a jugar a las cartas, a mi no me gusta, les estuve contando lo que hacia en Llafranc, rincones y calas que poca gente conoce también dijo que le gustaba la noche, el sol y la sal en los labios.


Quedamos en que nos veríamos otra vez sale con un pescador de Llafranc, se despide diciéndome saluda a tu ángel y no te resfríes en esta mañana fría, fría, fría, congelada, congelada.

Auuuuuuuuuu auuuuuuuuu huuuuu huuuuuuuuu



No dire el nombre, pero esta chica se ha hecho popular.