sábado, 11 de septiembre de 2010

Te quiero Barcelona

Después de pasar, redescubrir y disfrutar de l’Ampurda, en concreto Palafrugell y sus playas Llafranc, Calella y Tamariu, donde he hecho muy buenos amigos, que os iré presentando.
He vuelto a Barcelona hace una semana, tiempo suficiente para volver a reencontrarla.
Esta mañana tomando un café con leche en la plaza Leseps con una amig, he decidido publicar este post de amor a Barcelona.
Si en la tan criticada plaza Leseps que a mi tanto me gusta.


Te quiero Barcelona

La lluvia cae sobre la ciudad regalándonos una pequeña brisa que nos refresca por un instante.
Entonces Barcelona una vez más te sorprende con esa magia a la vuelta de la esquina, con sus rincones, sus calles, plazas y personas.
La ciudad donde todo puede pasar, la ciudad de encuentros y despedidas de soledades y multitudes de noches en compañía y noches frías y tristes.
Esta tarde llovía mucho, era ese instante en que las aceras comienzan a llenarse de baldosas traicioneras, las esquinas acumulan agua, los automóviles se amontonan, los autobuses y metro se atiborran, cuando el toldo del colmado sirve de refugio de quien le teme al agua.
Con ese escenario encuentro la belleza, el cariño a esta ciudad, frente a la corriente critica "que si se ha convertido en un parque temático", cuidado con los turistas (guiris) la indiferencia a una Barcelona moderna y la vez clásica. ¡Fuera la corriente negativa que invade a algunas personas! que le hacen el juego a ciertos cadenas de tv y personajillos mediaticos.
Paseo de Gracia y las calles que lo cruzan, gente que viene y que va, bocinas, demasiadas sirenas. El cuerpo me pide andar Paseo de Gracia bajo la lluvia.¿dónde va la gente cuándo llueve?.
Las bicicletas enfrentadas a peatones intrascendentes, no se toman decisiones y provoca el todos contra todos.
Me voy haciendo amigo del Raval y Ciutat Vella con sus tascas y bares minimalistas, con esa mezcla de personajes, con su esencia traicionada, por la noche en Plaza Real donde los vecinos se ven obligados al rock, a la salsa, algún que otro bolero y algún buen tema de jazz que suena, tímido, desde el Club de Jazz Jambore. Me gusta el Jazz con la lluvia,
A veces me gusta pasear por esos lugares, perderme entre latas de cerveza y locales semi abandonados. Y así puedo imaginarme la vida que esconden esos lugares, hoy grises y tristes, solo sobreviven a la lucha diaria de Inmigrantes pakistaníes y chinos
Barcelona y yo. Nos estamos haciendo amigos, contando esta historia.
El final es Miles Davis de fondo, jazz del bueno, la lluvia que cae lentamente, empieza a clarear frente el ventanal de casa, mi momento, mi historia con Barcelona, mis sueños en el Example, me quiero este barrio, pero también otros,..
Pero sobre todo me quiero Barcelona