jueves, 24 de febrero de 2011

Barceloneta "lo autentico no desaparecera nunca"

Un bar viejo, hundido en el medio de la Barceloneta. Hace décadas que se sirve café en esa esquina, mucho tiempo antes de que sea un barrio de deseado por los guiris. Cuando a nadie le resultaba muy cool vivir cerca del mar. Incluso antes de que la palabra cool tuviese algún sentido para las almas que transitan allí sus historias. Felix ocupa una mesa cerca de la puerta. Con una mano sostiene la taza blanca, de esas que no son tan blancas, adentro se enfría un café con leche. Busca algo en sus pensamientos, pierde la mirada por la ventana, enseguida vuelve los ojos a la pequeña libreta que tiene en frente y escribe. “Un bar cualquiera de Barcelona, aunque en verdad no es un lugar cualquiera, es un bar con solera en la Barceloneta.”

Juan es el dueño del lugar, no llega a los setenta y parece romper con la imagen del hombre con autoridad detrás del mostrador. Pero no es así, sólo la edad lo distancia del arquetipo, hace todo lo que tiene que hacer el dueño de un bar como este. Habla fuerte, casi gritando, y se cabrea con el cocinero. Cuenta anécdotas del entrenador del club que lo apasiona. Aclara que todos los políticos son iguales, y que él toda la vida se rompió el lomo trabajando, nadie le regaló nada.

“Es habitual encontrar a un grupo de amigos disfrutando de unos tragos, resulta inevitable comparar la escena con una tarde en un café de alguna película en blanco y negro”

El día está nublado y pasan unas chicas cantando y bailando delante de las ventanas del bar, y desaparecen por la esquina. Los cuatro de la barra las miran asombrados. Felix ve toda la escena y escribe. “La gente está a la ultima en este rincón de Barcelona, lo autentico no desaparecerá nunca”