lunes, 7 de febrero de 2011

La Pandilla de inútiles

Es curioso que en un mundo que quiere ser practico y autentico sean los talentos innecesarios y de dudosa aplicación los que captan la atención del público.

Mi hipótesis es que La Pandilla de los Inútiles (una logia secreta formada por presentadores de TV sin escrúpulos, malabaristas, folkloristas, mujeres de toreros, comentaristas que no comentan nada, hombres bala y tragasables, todos venidos a menos, arrastrándose en el fango pretenden salvar su credibilidad) celebró un pacto secreto para ampliar la cuota de babosos sin criterio y entrenar a la gente a alguna destreza inútil.

Fue gracias a la Pandilla de los Inútiles que la naturalidad y las gracias innatas se convirtieron en valores tímidos, condenados a la sencillez y privados de toda grandilocuencia. Solo se tiene que conectar la televisión para darnos cuenta. Decenas de realities de “talentos” buscan al Rey de los Inútiles y sus estúpidas destrezas entrenadas como perro lazarillo para rendirle pleitesía en pomposos shows que recorren el territorio todo buscando un nuevo monarca. Mientras tanto, la naturalidad pierde terreno a pasos agigantados.

¿En qué cabeza cabe premiar a alguien que basó su vida en separase de un torero y contar sus miserias a la gente o sea sumar una antorcha más a sus malabares? ¿Cuándo puede aplicar su destreza en el mundo real un energúmeno de esa calaña? ¿Por qué condecorar a alguien que debería ser azotado por un forzudo de circo para entrar en razones y no desperdiciar así su vida entrenando tamaña idiotez?

Para mí, ser natural es un talento. Es por eso que reclamo reconocimiento para aquellos que siempre salen bien en las fotos, para los que pueden dormirse apenas pegan la cabeza en la almohada, o para ese amigo que siempre dice cualquier disparate y sigue impune. Para los que duermen 4 horas y se levantan como nuevos y de buen humor. Para los que siempre logran sacar un poquito más de un tubo de dentífrico agotado, para los que recuerdan el nombre de su amigo que le jugo una mala pasada, o para los que logran que el dependiente del super les dé una bolsa para la “caca” de tu perro. Esos son talentos naturales y no estos arlequines de pacotilla.

Espero que el nuevo año chino (año del Conejo) les traiga mala suerte y en alguno de sus sub-espectaculos se les rompa la red.