domingo, 22 de enero de 2012

Tan difícil es reír?

He viajado en metro toda mi vida. Más precisamente, en el metro "L5" y "L2". En el metro se ve de todo: chicas intentando maquillarse en medio de una nube de olores corporales francamente indescifrables; hombres semianalfabetos tratando de leer diarios ajenos sólo porque son ajenos y siempre es bueno vengarse; hombres dispuestos a concretar un encuentro sexual de cualquier índole, lo mismo da si se trata de una rodilla o una bolsa con naranjas; gente con destino incierto que se limita a viajar para estar acompañada y poder estornudarle a alguien en el rostro; borrachos; locos.
He visto a un hombre peinarse con esmero para saltar del andén y morir peinado. He visto jóvenes haciendo malabares. He visto gente con todos los tics que pueden registrarse en cualquier paciente agudo de cualquier hospital psiquiátrico.
Lo que no he visto jamás es alguien riendo. No puedo recordar haber escuchado una sola risa franca. De eso estoy seguro.
Y creo que si alguien riera, una sola vez, el metro se detendría para siempre.