jueves, 15 de abril de 2010

Libreta Negra _ 4

Son las diez de la noche estoy paseando y hay mucha gente a mi alrededor. Buscas y no encuentras el silencio. Quizá no sea el lugar más apropiado para sentir el vacío sonoro. Entre las decenas de caras que pasan por delante de tus ojos, no eres capaz de encontrar la paz que transporta un rostro conocido. ¿Dónde está, dónde se encuentra? Siempre hay alguien, un porcentaje mínimo de entre la centena, que logra despertarte la memoria.
Me suenas. ¿Nos conocemos? Sé que te he visto en alguna parte. ¿Eres tú?No, hoy no. Todos desconocidos. Todos diferentes.
Y entonces una chica se aproxima a mí y del modo más estúpido posible te pregunta. ¿Qué hora tienes?
Le contesto después de mirar el reloj -Diez menos diez y me contesta tranquilamente – Vaya, entonces no tienes hora.
Reaccione rápido y me reí, porque ella también lo hace, porque la ocasión lo merece y lo pide a gritos, y porque en algunos casos, no se puede hacer otra cosa, estuvimos hablando del porque de la broma y me dijo que cuando se la hicieron a ella fue muy desagradable, unos gamberros alargaron la broma, haber que reloj tienes, vaya mierda que llevas, que es esto. etc. etc.
Y se propuso como venganza gastar la misma broma diez veces, a las diez menos diez naturalmente. Me dijo eres el ultimo y te invito a un café, tendrá que ser descafeinado, sino bailare sardanas toda la noche.
Fuimos a tomarlo, al pedirlos, yo un descafeinado de maquina y ella un café, la camarera canto un solo (lo estaba esperando) como que un solo, hemos pedido un café, no de la marca solo, si quiero un café es un café, puedo pedir café con leche, cortado, carajillo, si lo quiero acompañado pero si quiero un café es un café. Esta también es buena me la apunto dijo sonriendo.
Lo curioso es que ni siquiera me acuerdo como se llama, He tratado de hacer memoria aquí en el hotel estirado en la cama, pero no consigo acordarme.
Lo unico que recuerdo son los labios pintados de rojo, rojo ferrari.