martes, 6 de abril de 2010

Necesitamos los huevos

Todos dormían, Todos dormían, menos yo. A través de los cristales empañados de la ventana contemplaba ensimismado una Barcelona fantasma: las calle solitaria y silenciosa, los coches aparcados dejandose cubrir pasivamente por la lluvia como viejos mamuts en vías de extinción, el rodar cansino de los autobuses con la calzada para ellos solos... Era un día lluvioso, eran las cinco de la mañana y todos dormían, parecía que algún loco hubiese tirado la bomba de neutrones y que las calles deberían permanecer desocupadas e inactivas para siempre.
No me apetecía leer. A falta de otra cosa que hacer me acomode en mi rincón favorito del sofá y me puse a ver "Rancho Notorius" de Fritz Lang, una historia de odio, asesinatos y venganza, como no se cansa de repetir la canción que sirve de fondo musical a la película, en la que Marlene Dietrich, Arthur Kennedy y Mel Ferrer forman un triangulo de lo mas imposible.
Termina la película y continua lloviendo, no puedo ni plantearme de ver la salida del sol, pues continua lloviendo.
Me decido por ver otra película esta vez Truffaut y "La novia vestía de negro" película que creo cierta polémica en su estreno en Francia. El día de su boda y al salir de la iglesia es asesinado, por una apuesta o un error, el marido de Julie Kohler (Jeanne Moreau).
Ella entonces no descansará hasta conseguir que los hombres implicados en el asunto purguen con sus vidas el daño irreparable que le hicieron.
Al fin, lloviendo y con el cocktel Fritz Lang - François Truffaut o Marlene Dietrich - Jeanne Moreau voy a salir de casa.
Al salir a la calle vi que el autobús se acercaba y corrí hasta la parada. Me senté en el único asiento libre, al lado de una vieja. Enseguida me arrepentí, su respiración asmática y sus ayes lastimeros que me parecieron mas falsos que monedas de 6 euros, consiguieron ponerme nervioso. Intente darle conversacion "quin dia mes dolent que fa" "a mi quan fa aquest temps sempre tinc mal de cap" para tranquilizarla. Afortunadamente se apeo pronto.
Recordé aquel chiste que cuentan en Annie Hall de Woody Allen. Aquel del tipo que va al psiquiatra y le dice 'doctor, mi hermano esta loco, cree que es una gallina' y el doctor responde 'pues porque no lo mete en un manicomio?' y el tipo le dice 'lo haria, pero necesito los huevos', pues eso es mas o menos lo que pienso sobre las relaciones humanas sabe? son totalmente irracionales, y locas, y absurdas; pero supongo que continuamos manteniéndolas porque la mayoría necesitamos los huevos.
Por la noche Willy DeVille en un pequeño televisor mientras todos dormian.