viernes, 4 de junio de 2010

llamame Marujo

Volvi al bar Julio, me dejo intrigado que Marian aún lo frecuentaba, al entrar me encuentro al dueño subido a una escalera de madera, de esas antiguas, esta subido en los ultimos peldaños, cambiando un fluorescente, al verme entrar se gira con un equilibrio digno de un artista de circo.

Hola, a Jaime no lo he visto mas, me dice solo verme entrar, no vengo para hablar de Jaime, quiero que me cuente que hace Marian, baja de la escalera y me dice, vigilame el bar, voy a devolver la escalera, sale por la puerta sin decir si tardara en volver. No pasan ni cinco minutos que vuelve cargado de unas bolsas de patatas fritas, le compro las patatas fritas al paquistani para que me deje la escalera, me dice.

Julio, que dias y a que hora viene Marian, no me llamo Julio, era mi novio antes de dejarme a mi y al bar por un trapecista del circo Raluy que viene cada navidad, a mi me llaman el Marujo y tengo muy mala leche, asi que andate con cuidado.
Marujo, vaya manera de llamarlo, tendre que acostumbrarme, entran dos clientes, Marujo, dos cervezas y dos bocatas de anchoas, no es tan dificil llamarlo pienso.
Marian, ahora es una mujer rica y hermosa. Una de esas tias a las que no se pierde de vista cuando cruza las piernas, porque los tios siempre quereis ver de que color lleva las bragas, tiene una delantera diga de un bulldozer y unos ojos que te desnudan de cintura para abajo cuando pestañean. Esta casada con un tal Elmer un aleman que suministra a los super de los pakis, si conoes a Elmer no te asustes, es un buen tio, pero tiene pinta de esos que te invitan a practicar la investigacion submarina con un bloque de cemento en los pies.
Que explicito que es el Marujo, me dije.
- No tiene ningun dia ni hora para venir al bar, pero casi siempre viene por las tardes, la mayoria de veces con algunas amigas,
- como te llamas, le digo que la buscas
- no digas nada, quiero que sea una sorpresa y si ves a Jaime no le digas que me has visto, le quiero ayudar y es mejor que no sepa nada.
- Ponme una cerveza sin alcohol, - no tengo pero voy al paquis y te traigo una
- no dejalo estar y dame una coca-cola
- tampoco tengo tendra que ser pepsi

Es curioso me gusta mas la pepsi, pero es dificil que te la sirvan en los bares.
Estoy a punto de irme cuando se habre la puerta del bar y entra una mujer, tendra unos cuarenta años, su piel es oscura y sus rasgos agitanados. Un masculino reloj de oro en su muñeca izquierda, un anillo con una piedra que parece buena y una cadenita con una cruz, pendulea entre sus pechos, abundantes y agresivos, sin sostenes debajo de una blusa blanca. Lleva pantalones cortos y unas piernas muy bien conservadas, como su cintura y todo su cuerpo.
Resumiendo un poco la imagen de folklorica franquista perfectamente conservada y disfrazada de quinceañera.

Marujo!! dice chillando, ha llegado Maruja de Marbella, sirveme una pepsi con unos cubitos de hielo.